Grandes machadas de series: Por trece razones 1×07

Por trece razones – Cinta 4 Cara A

Gran machada: “Bienvenidos a Liberty”

Te hablo desde mi cinta. Estoy fatal. Voy a perder la cabeza. He perdido la puta chaveta. Estoy de remate. Jodido. Le he devuelto las cintas a Tony.

Cuando he llegado al instituto, he entrado con una sonrisa de oreja a oreja. He cambiado el chip. Quiero rehacer mi vida. Entró saludando efusivamente y muy cordial a cada uno de los implicados en el suicidio.

Courtney me saca de clase para tenerme entretenido o porque es cierto. Sin embargo, cuando voy de ruta mostrando el instituto a los alumnos de intercambio, tengo un cambio de humor. La bola empieza a crecer. Eso en mi interior va en aumento. Así que cuando vuelvo al interior de las aulas, chuleo a todos. La mierda sale a la luz. Es mi speech antinstitutos de mierda y antibulling.

Os he chuleado a todos. Os he chuleado pero bien. Gran sonrisa hijaputesca, de oreja a oreja. Brazos abiertos. Retando. LTA. “Vale. Juego nuevo”. Mirada de malote. Ahí os quedáis, desgraciados.

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Grandes machadas de series: DC’s Legends of Tomorrow 1×15

Legends of Tomorrow 1×15 – Destino

Gran machada: “Yo no llevo hilos, amigo

Lo dice desde dentro. Las entrañas salen afuera. Galipajos también. Apretando los dientes, machacando los paluegos. Retando al majara temporal que se pone a gritarle que apague la máquina.  El “amigo” con sorna malafollá.

Carrera de relevos: Ray Palmer, Mick Rory, y por último, Leonard Snart. Para ser leyenda hay que sacrificarse. Salvar el mundo es secundario. Viene en el lote.

Para algo Snart es la estrella de la serie. Le tenían que dar la gran machada de este grupo tan variopinto. Además, no es por su amigo ni la misión, sino por su beso de Sara. Robado o no.

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Grandes machadas de series: The Walking Dead 7×16

The Walking Dead 7×16 – El primer día del resto de tu vida

Gran machada: “Qué bajes”.

Rick observa el fuego cruzado entre Los Salvadores y su grupo desde la torreta, ya que Jadis le apunta con una pistola. Mientras, el resto se disparan a larga distancia y fallan con la escopeta feria a dos narices de esquimal. Primera advertencia de la carroñera. Él intenta hacer un nuevo trato. Le responde con un tiro en el costado que lo tumba. Patadita y de bruces desde arriba del todo.

Te vienes conmigo a soportar el sermón de Negan, que tiene retahíla para todos en modo stand-up comedy: “¡Joder! ¡Un tigre!” “¡Coño! La viuda está viva y viene armada” “¿Lo notas Simon? Es el sabor de la mierda”. Si al omnipotente Negan se la suda, imagínate a mí que no doy un palo al agua.

 

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Grandes machadas de series: Luke Cage 1×04.

Luke Cage 1×04 – Paso en la arena.

Gran machada: “Dulce Navidad”.

Lo ha pasado mal. Le han dado una paliza de muerte. Cuando parecía que iban a curarlo, lo torturan dentro de una cámara “rauliana” hiperbárica. Si ya están dándole pasaporte y el mensaje de despedida motivacional es, que debe servir de consuelo, van a ir a por tus seres queridos.

Salta por los aires la cámara de inmersión. Hecho un cisco el recinto. No van a recoger ni los restos de los demás. Tú intacto. Regenerado. Suena la alarma de la cárcel. Tú vivito y coleando. Te van a colgar el muerto fijo. Kunta Kinte. Kunta Kinte del futuro. Kunta Kinte, con su diadema en la cabeza, ha sido liberado.

El león va a volver a ser enjaulado. El afroesclavo setentero grita enrabiado. Golpea su puño contra la pared. Boquete. Retumban hasta los cimientos. Mira lo que ha hecho. Sopla sobre sus nudillos. ¡Lo he hecho yo!. De puto amo, el Shaft marveliano. Santa Claus se va a cagar.

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Grandes machadas del cine de acción: San Andrés.

Gran machada: “Hoy no”.

 

Tan natural, tan cotidiano, tan Dwayne Johnson. La gran machada de San Andreas es frase de anuncio como “Pues va a ser que no”. Sólo falta José Mota rematando con el ‘Mañana’. Ya pueden venir 20 tsunamis o mil terremotos, que aquí no pasa absolutamente nada.

Aterrizan de cualquier manera. Estrellándose contra el escaparate de una tienda de ropa. Salen vivos. Y como la peña está saqueando, ellos no van a ser menos. Robamos ropa para cambiarnos y camuflarnos entre los demás; ¡pero oye!, que nosotros somos los buenos y lo nuestro está justificado.

Evitando a la muchedumbre, se esconden entre los coches que hay en el aparcamiento y ven a un tipo que está cargando televisores de 50 pulgadas mínimo, incluso para la cocina (para algo son americanos) en la ranchera. Como ya están dentro de la dinámica delictiva, aprovechan que se aleja del vehículo para acercarse.

Dwayne ‘The Rock’ Johnson está punteando. Pelando cables. En ese proceso, aparece un calvo con barba –un hipster chungo- que le apunta con una pistola. La mujer se asusta, sufre por él y suspira. El malhechor, como vio a The Rock inclinado hacia delante, no podía saber que era el protagonista, que éste le sacaba 4 cabezas, que estaba fibrado al cuadrado. Eso o está mal de la vista.

¿Acaso no le ha visto los micromúsculos de la nuca?

El personaje del señor Johnson es uno de esos héroes anónimos, que pertenece a uno de los incontables grupos de salvamento en USA, que lleva a sus espaldas más de 600 rescates e infinitas de vidas salvadas…

¿Tiene problemas mentales?.

Llegamos a la fase final, a lo inevitable y obvio. Entonces pasa lo que pasa. Es decir, lo de siempre. Al que ya no se llama ‘The Rock’, se incorpora. Posición erguida. El otro mantiene la pistola apuntándole en la frente, y visto no visto, le hace el truco de ‘ahora lo ves, ahora no lo ves’. Le quita el arma. En resumidas cuentas y abreviando por si había dudas.

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Grandes machadas del western: Los odiosos ocho.

Gran machada: “Aún estoy aquí, moreno de mierda”.

El misterio resuelto está. Ya han puesto las cartas sobre la mesa. Bueno… más bien, están hablando sobre varios puntos del trato. El dinero a recaudar. Los muertos tirados en el parqué. Y el precio sobre sus cabezas.

La matanza. El tiroteo está que arde hasta que se le acaban las balas Mayor Marquis Warren. Agoniza y habla en slow motion. Tralla con balas cada una de tus neuronas. Mannix es un rebelde traidor o un traidor rebelde, añádele las diferencias raciales que mantiene con Warren. A la postre, Daisy envenenando, enrareciendo el ambiente. ‘Voy a sentarme que estoy moribundo’, “¡Cálmate!”. 

Samuel L. Jackson haciendo caquita y desangrándose por el mismo orificio.

Empieza otro speech tarantiano. Anteriormente tuvimos, uno titulado ‘Pollas negras, bocas blancas’.

La puta diabólica (el reverso de Zapatero) uniendo lazos con la pulserita de la amistad. Gran talante, mejor negociadora. “Ahora tendría que haberme meado en los pantalones, ¿no?”. Acento paleto explotando tímpanos.

Chris Mannix se levanta de la silla, “la puta que parió” y que se calló, le recuerda el veneno en el café a Daisy Domergue. Avanza con el taca-taca hacia ella. ‘Lávate la cara que tú no echaste las higadillas’. No se traga ni una de sus mentiras. Samuel L. Jackson, como Pepito grillo, hace coros.

Hay que cortar por lo sano. Zanjar pronto. Chris cae redondo al suelo. El eunuco de Samuel sigue postrado en la cama no se levanta ni la verga. En el otro lado, Daisy le corta el brazo-horca a John Ruth. Hay que coger la pistola de Chris y sobrevivir. Matar al otro.

La muerte le sopla su aliento en las narices de Samuel, Steven, Warren o cómo coño le queramos llamar. Le chilla cosas de blancos al sheriff Mannix que está inconsciente para que reaccione.

Convaleciente, rebufa el sobreesfuerzo. Ríen a la par con la misma risa histérica.

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Grandes machadas de series: Daredevil 2×13.

Daredevil 2×13 – Una noche fría en Hell’s Kitchen.

Gran machada: “Y esta vez hijo puta de mierda… no te levantes”.

Ya murió en la primera temporada, ardiendo en llamas; y en esta segunda, hemos perdido la cuenta. ¿Dos?, ¿cien mil?.

Tieso como una momia. Está en el suelo después de ser lanzado de un edificio de cinco pisos, mínimo. Abre los ojos. Tan tranquilo. Se incorpora. Respira. Acidez en el estómago. Tiene que aparentar dificultad. ¡Coño, qué ha muerto!. Chuuummmm. La noche de los muertos vivientes. Se da la vuelta, dispuesto a dar su paseo nocturno y le clavan una katana en el corazón. Y para rematarlo, Stick le da el certificado de defunción, corte oblicuo, y al cuello.

De siete palabras, tres son improperios, espuma que echar por la boca. Y en la última frase, saca su toque zen.

Ni el bonachón de Daredevil ni la asesina Elektra ni el descerebrado The Punisher, al final le ha dado boleto el maestro que viste canas.

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