Grandes machadas del cine de acción: La Roca.

Gran machada: “Gracias por darme la razón”.

Nicholas Cage es una rata de laboratorio, que no tiene ni media hostia cuando rodó esta película, después seguiría el consejo de Sean Connery de ponerse en forma, ganar musculatura, de ese modo, le ofrecerían hacer papeles de acción y le veríamos en películas como ‘Con-Air’ y ‘Cara a Cara’. Será la suerte del principiante o que va chupando rueda de Sean Conney. Primero sacrificaron el comando que muere en las duchas, arriba los que viven y abajo los que van a morir, dando su vida para que el científico loco pueda desactivar los dispositivos y desarmar las bombas. A continuación, sería Sean Connery, él único que se ha fugado de Alcatraz, quien le salva el culo una vez tras otra. Y por último, para superarse y mostrar su virilidad, es como ir a cazar ciervos en el capítulo de ‘Los Simpsons’, hasta que no matas no eres un hombre, debe sacar coraje y sacarse las castañas del fuego por sí solo. Partiéndose el lomo en la pelea final con un tío que le escupe el virus en todos los morros.

En una de las rutas turísticas de Sean Connery por la vieja cárcel de Alcatraz se encuentra de frente con Ed Harris. El único duelo interpretativo. La única escena sin los temblores de Michael Bay con la cámara. Intercalando disparos, carreras y explosiones. Aún así, resulta hasta pedante.
¿Tienen cabida los nombres de Oscar Wilde y Thomas Jefferson en La Roca, en un largometraje del director de ‘Armageddon’, ‘Pearl Harbor’ o la trilogía ‘Transformers’?. Sería inviable si no soltaran las frases del guión los dos actores de renombre y alta categoría. Poder y metafísica. Logrando meter pulcramente con calzador dos citas célebres de dos personalidades como el dramaturgo inglés y el padre de la Constitución de América entre tantas palomitas y bebidas con gas.

En el kit kat de Michael Bay, minutos de sosiego, el General Frank Hummel/Ed Harris se transforma en Thomas Jefferson y John Patrick Mason/Sean Connery se transforma en Oscar Wilde. Para hablar de política, de las trabas burocráticas, de soldados y de hombres. Resumiéndolo en el nacionalismo de la patria. Afortunadamente, no tienen Comunidades Autónomas. No habría quien los aguantara. A saber que le dolería más al militar, si que le callaran la boca o que la respuesta elegida por su adversario fuera la de un homosexual. Thomas Jefferson entra en el juego, dándose aires, con “El árbol de la libertad ha de ser periódicamente regado con la sangre de tiranos y patriotas” y le responde Oscar Wilde “El patriotismo es la virtud de los depravados”.
Causa, efecto. Te hacen tragar tus palabras, aunque tengas ventaja numérica y quien te responde es tu prisionero. Jode por dentro. La bilis va saliendo hacia afuera. Le arreas un golpe para no soportarlo más, para no escucharlo más. Demuestras tu fuerza. Quedas a la altura del betún, pero dejas claro quien manda. El pacifismo contra el militarismo. Un duelo entre Gandhi contra Hitler. Acción, reacción.

Cuando Mason cae de rodillas al suelo por el golpe de la culata en la nuca, tan humano y tan arrogante, sabe que va morir a los pies del General Hummel. Resignado, esperando su final, rezando su última plegaria o no, tomando aire, solamente le queda el sentido del humor. La sorna ante la muerte.

Podrán pegarte todos los golpes de la historia, pero eres consciente que tienes la razón, que has salido vencedor en la batalla gracias al poder las palabras.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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