Grandes machadas del cine de acción: Gladiator

Gran machada: “Me llamo Máximo Décimo Meridio, Comandante de los Ejércitos del Norte, General de las Legiones Fénix, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio… padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza… en esta vida o en la otra”.

Así se presenta Russel Crowe ante el emperador Commodus y la peble asistente al espectáculo en el circo romano, que tan sólo le falta sacarse la gurrina y echar la meada allí mismo o escupirle el gargajo al primero que se le ponga por delante, y si es al emperador, que a nadie le extrañe que fuera el primer objetivo. Máximo forma parte del espectáculo de aquella época que vivía por y para el disfrute del pueblo, que olvidase las penurias y el hambre del país, y aparece en la casa del emperador como es el circo romano y no tiene mayores luces que vomitarle la bilis y el odio que lleva salivando desde que perdió a los suyos, esposa e hijo, por envidias del poder y los intereses políticos ajenos al individuo. Asimismo, igual que si un vecino se llega a tu casa para pedirte una pizca de sal, pone los pies sobre la mesa de la cocina, te pregunta si los muebles que te han costado un ojo de la cara son del Ikea, y de repaso, te dice que el TDT se ve mejor en su casa que en la tuya.

Llegados a ese momento, hemos visto las subidas y bajadas de una persona, de general a traidor, de traidor a esclavo y de esclavo a gladiador. De victoria en victoria, amontonando cuerpos y más cuerpos, cadáveres que han sido sus rivales, zajando miembros y vertiendo su sangre en la arena. El desconocimiento, la ingenuidad y la premura en el cargo público por parte del emperador hace que se sienta abrumado por la destreza del gladiador y los aplausos del público. Hace que baje confiado, escoltado por su guardia personal y acompañado por el hijo de su hermana, donde se encuentran los victoriosos sin saber quien se esconde tras el yelmo. El hombre sobre el que cargó la culpa de la muerte de su padre Marco Aurelio para hacerse con el Imperio y para ello mató a su familia e intentó hacer lo mismo con él sin conseguirlo cuando descubre al pedirle que se quite el casco.

Acusación y venganza. El pueblo es el tribunal y el juzgado es el circo romano. Aunque ninguno de los dos tiene el poder suficiente para decidir, sino que el destino está en manos de los dos implicados, ya podrían haberlo resuelto de otra manera. Seguramente Máximo hubiera preferido morir cuando perdió a su mujer e hijo antes que vivir con esa espina clavada hasta no cumplir el cometido autoimpuesto. Tras salir victorioso en la última lid en la arena, se ve contra la espada y la pared, no tiene otra forma de salvar el culo que gritar a viva voz, exponiendo una por una las causas de estar allí y hacer lo que hace, dándolas a conocer al público chismoso que presencia el numerito porque le sirve para ganarse el favor del pueblo y le proteja en caso de ser asesinado como una rata. De modo, que las tornas se vuelven en contra del emperador. El rey del pueblo, cada vez más blanquecino como el mármol de Carrara, cada vez más loco y cada vez más ido por su hermana, como si no tuviera bastante con lidiar con los miembros del Senado, ve como un simple hombre se pone Roma por montera, y que por más que haga, no consigue matarlo.Hasta la pelea entre ambos, como suelen decir los malos de la película, para que salgan bien las cosas debe hacerlas uno mismo.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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