Grandes machadas del cine de acción. Kick-Ass: Listo para machacar.

Gran machada: “Se acabó el show, hijos de puta”.

 

Ya se había presentado en la azotea tras salvarle la vida a Kick Ass -más bien es a él a quien le patean el culo- en el piso que servía de punto de venta de droga de Damicko. “Yo soy Hit Girl” con música acorde y primer plano con zoom in al rostro de una niña de 11 años.

Insensible, carente de sentimientos, deslenguada, mal educada, sin infancia y sin madre, bien entrenada y preparada por su padre, chula y dulce, apasionada de las armas y del chocolate caliente con nubes.

Navegando los dos en la debilidad humana y los tópicos de los cómics de los universos DC y Marvel. Dos muchachos, Kick Ass es estudiante de instituto que no tiene ni media hostia y Hit Girl una niña que es una máquina de matar sin levantar un palmo del suelo; pero que ninguno de los dos tiene poderes especiales. No vienen de otro planeta como Superman, ni les picó una araña como a Spiderman y tampoco tienen el poder adquisitivo ni el engranaje armamentístico de Iron Man y Batman. Son asquerosamente humanos. Pura ironía burlesca en las páginas de Millar. Es tan ridículo Kick Ass, que la única habilidad que tiene es la insensibilización al dolor y su coraza metálica chapucera tras la operación por un accidente. Igualmente sangra. Deambula de paliza en paliza.

Mientras ella tiene como objetivo cumplir la venganza que le ha inculcado Big Daddy, Kick Ass no tiene ninguno, bueno sí, hacer el bien, pero empeñado por las fantasías del mundo del cómic. Los freakies están tan de moda, ¿quién no lo es hoy en día?, y la estupidez humana también. Dos contrapuntos, dos deshechos de la sociedad y creados por la sociedad, que se encuentran en el camino para combatir contra el mal. ¡Qué suene Ennio Morricone!. Unos malos de medio pelo, de chichinabo, que siguen en pie y creciendo por la corrupción del propio sistema. En medio, el ciudadano medio, que no quiere actuar por el que dirán o por el propio miedo que sienten de sí mismos, y los rebeldes adolescentes que adolecen y se ríen hasta de su sombra, que vive en un continuo concurso de popularidad donde los mayores focos de exposición son las redes sociales y youtube. Cuánta mayor sea la desgracia humana más visitas tiene y más famoso se hace alguien.

Ésa es la lectura que se saca cuando los hombres de Damicko secuestran al padre de Hit Girl y a Kick Ass, las cadenas de televisión e internet se hacen eco de la tortura en vivo y en directo de los dos. Incluso, el propio presentador del informativo corta la emisión de las imágenes por la severidad y la ultraviolencia de las imágenes; sin embargo, el espectador que está tan insensibilizado como Hit Girl quiere seguir sufriendo, acongojando al corazón en su propio puño, siguiendo la emisión por sus ordenadores.

Tiene que llegar Hit Girl para hacernos entrar en razón, machacar a los asesinos y destruir la cámara que está grabando el nuevo reality.

Dos inadaptados. Dos despojos humanos. Uno quiere destacar para ser aceptado, tener un status social en el instituto, conquistar a la chica y darle sentido a su vida; y la otra con sus aptitudes especiales busca justicia para castigar la vida que le han robado. Dos despojos humanos que por si mismos, las circunstancias y el entorno han dejado de formar parte de la sociedad. Reclaman su sitio en el mundo al precio que sea. Todo por ser normal.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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