Grandes machadas del cine de acción: Invasión a la tierra.

Gran machada: “Eso ha sido digno de John Wayne, Sargento”.

Americano es la persona que pone en peligro su propia la vida y la de los demás para salvar a la Humanidad. No porque pertenezca a los Estados Unidos, celebre el 4 de julio, tenga una Colt bajo la almohada y ondee la bandera de barras y estrellas en el jardín de su casa.

El americano debe ser un héroe que se sacrifica para recibir halagos, para mostrar su virilidad y para competir contra quien sea para quedar por encima como el aceite. Subiéndose a un árbol para rescatar a un gato, arrojándose hacia un coche para salvar a un niño y tener la idea fija de evitar un ataque terrorista. Un hombre normal y corriente con una chaqueta recubierta de explosivos plásticos. Son conceptos distintos, en cuanto al sacrificio.

En el caso de ‘Invasión a la Tierra’, el ejército americano es el instrumento destructor, el salvavidas al que lanzarse como excusa, de ensalzar la figura del individuo.  El egoísmo en estado puro del hombre, del macho alfa, que quiere fardar ante el resto de la manada. ¡Porque yo lo valgo!.

Por esta razón, nombra a un referente del cine como John Wayne, apodado The Duke, por si no fuera suficiente su metro noventa y tres de altura. Eso sí, con educación militar, terminando con el correspondiente “sargento”. ¡Qué no falte!. La cultura americana rebosa iconos, tanto reales como ficticios, aunque vayan cogidos de la mano y el que suelta la machada podría haber dicho: “Eso ha sido digno de…” Harry el Sucio (Clint Eastwood), Rambo (Sylvester Stallone), John McClane (Bruce Willis) o Martin Riggs (Mel Gibson), “…sargento”.

A la misma altura de John Wayne, quince centímetros menos, en la actualidad con nombre y apellidos sólo queda Chuck Norris.

 Todo es producto que una Unidad de la Marina del Ejército Norteamericano -recordemos que a los alienígenas no les interesa otra cosa que no sea América- está acorralada dentro de un autobús. Fuera les acechan varias naves extraterrestres. Al Sargento Michael Nantz (Aaron Eckhart) se le enciende la bombilla, ve que las máquinas detectan la señal de radio de sus compañeros, por lo que decide coger un walkie talkie de campaña, salir pitando del escondite, dejando a su suerte a los soldados y civiles, mientras como valiente Ivanhoe que es, corre entre coches y enemigos hasta plantarse en una gasolinera.

Le da caña al walkie. Abre la señal. Las orejas de los bichos mecánicos se ponen tiesas, como  perros falderos, y sin pensárselo van hacia él. ¡Alé, viva la vida!.

¡Oh, sorpresa!. Ha dejado una granada que con la explosión, el fuego y la gasolina no va a sobrevivir ni Rita. Evidentemente, no es así. El sargento aparece caminando, chulo: modo on, entre polvo, fuego y cenizas hasta regresar al punto de origen. Vítores resuenan en su cabeza llena de orgullo y honor. Soy la hostia.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
Esta entrada fue publicada en Grandes machadas y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s