Grandes machadas del cine de acción: Dos policías rebeldes.

Gran machada: “Nunca digas que no he estado a tu lado”.

La mejor escena de la película y no porque sea nada del otro mundo, sino por la canción que suena, como en la escena de persecución de los coches en ‘La Roca’, que transporta y recorre frenéticamente contigo las huellas de los neumáticos como si tú estuvieras ahí dentro.

Por ver como se corre con camisas de seda y sin que te den el coñazo, moviendo los brazos sin incomodarte, siendo antidinámicas para perseguir a alguien, activando el cuerpo de atleta profesional o al nivel superior de Usain Bolt.

Will Smith y Martin Lawrence, los agentes Mike Lowery y Marcus Burnett, los Bad Boys, persiguen a un tipo por peluquerías, garitos, piscinas, callejuelas y calles chic de Miami con pistola en mano y éstos a la vez seguidos por los operadores de Michael Bay con cámara en mano o steadycam. Una de las dos.

Termina saliendo el bajito de Martin Lawrence por una bocacalle para caer en mitad de la calzada. Un taxi yendo a por él, con el morro azuzando, aproximándose para llevárselo por delante. De repente, brota de la nada como un superhéroe cualquiera, como la gran superestrella que iba ser, para cogerlo en plan placaje de la Superbowl y salvarle la vida del atropello. El coche desaparece en el horizonte y los dos Bad Boys miran aliviados como se aleja el final de la jornada hasta el próximo día de trabajo en la policía de Miami.

Michael Bay aguanta un poco más la escena, el sol zozobra sus últimos rayos de sol en las cabezas de los dos agentes de policía que se levantan del suelo, mientras la cámara gira a su alrededor, regodeándose casi mareante, dando espectacularidad al plano y majestuosidad a los personajes. Tú estás listo con la bolsa de papel para la vomitona. Lentamente. Recalcando que estos dos son los que van a salvar a la ciudad.

Y ha llegado el gran momento, el ansia se hace esperar lo justo y lo necesario, porque el espectador está acostumbrado, lo espera y sabe lo que toca, que el macho varas suelte la frase que remate la escena de cabo a rabo, y El Príncipe de Bel Air saque una sonrisa al respetable: “Nunca digas que no he estado a tu lado”.

Si no estuvieras viendo un taquillazo blockbuster veraniego o los coches reventados, las explosiones y los disparos del largometraje de Michael Bay la gran machada podría pasar perfectamente como la frase del guión de una comedia romántica de Sandra Bullock o Jennifer Aniston.

En cambio, en las películas de acción donde los protagonistas son dos compañeros de policía que aparte de mantener una relación estrictamente profesional, tienen una relación amistosa, de colegueo. Se podría decir que familiar, que habría persona que dirían que ven connotaciones homosexuales. Da igual que sean de generaciones dispares, interraciales, de género, de roles, ocupacionales o realmente sean familia como clanes, madre e hijo o entre hermanos, porque lo importantes es que haya discordia. Hayan creado un conflicto entre ellos y tengan caracteres opuestos porque no es suficiente que el malo les pateen el culo en todo momento y a cualquier hora, sino que además deben sobreponerse a todas las adversidades posibles e imposibles y sí son personales, mejor que mejor, porque realzan los valores humanos.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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