Grandes machadas del cine de acción: Paul.

Gran machada: “Pues dígale que ha fallado”.

La casa de Tara estalla por los aires. Los tablones de madera se hacen astillas de astillas. Astillitas de astillitas. Barre la superficie por completo.

El agente freakie O’Reilly no huele el gas de la cocina, se asoma por la ventana, aprieta el gatillo y la combustión hace el resto.

Graeme (Simon Pegg), Clive (Nick Frost), Ruth (Kristen Wiig) y el alien Paul (voz de Seth Rogen) salen por patas de allí. La onda expansiva los arroja unos cuantos metros. El fuego les huele los pedos del culo.

El agente Zoil no tiene tanta suerte como el otro agente Haggard, compañero de O’Reilly, y el padre de Ruth, Moses Buggs. También se llevan un pequeño recordatorio (arañazos, magulladuras…) de la explosión.

La visita viene desencadena por el reencuentro entre el extraterrestre Paul y la ya anciana  Tara Walton. El primer avistamiento de ambos fue cuando ella era una niña y él se ocupó de su perro.

Haggard reacciona rápidamente. Consigue poner pies en polvorosa, robarle el coche al jefe Zoil y pisar los talones de la autocaravana donde huyen los 4 protagonistas.

Como en la serie de dibujos animados ‘Los autos locos’ (Paul debe ser Rataplán), el siguiente es el padre de Ruth. Conduce una furgoneta campestre, thypical of United States of America, con la Biblia en mano accede a la carretera y va a toda prisa. Acelerador pisado a fondo.

El ojo pegado al retrovisor. No aparta la vista de atrás. El agente Haggard está pendiente continuamente del vehículo del padre de Ruth. Va penetrando, quebrando poco a poco las paredes de su mente. Siente el acecho. No aguanta la presión.

Decide coger el toro por los cuernos. Se aparta. Mueve el coche a un lado de la calzada para dejarle pasar, para que se coloque a su misma altura.

El duelo ha llegado al desenlace final. Haggard contra Moses. Ventanilla a ventanilla. Ciencia contra religión. Hombre de fe, hombre de ciencia. Uno dice su discurso y el otro rebate con el suyo.

Bajan los cristales de las ventanillas del coche. Moses Buggs anuncia como un profeta que “estoy en una misión de Dios”, evangelizando con el libro de Dios. El agente Haggard responde con la gran machada, alza su arma reglamentaria. Apunta, dispara y deja al padre de Ruth fuera de combate.

Ya tenemos a nuestro campeón.

En América, sólo funciona eso. El fuego y el acero a tiempo. Ésa es la religión que mejor conocen y que mejor tienen aprendida.

La eterna lucha, el eterno dilema sobre quien tiene razón en un baile de perogrulladas infinitas. Si la legión de devotos religiosos atolondrados en una pecera irrompible o la panda de torcuatos horrorizados por el destino y la suerte. Un sinfín de tonterías metafísicas hecha road-movie.

Nadie tiene un Paul en su vida, como Alf, que te ponga las manos en la cara y te muestre las verdades/secretos/elementos de la historia del Universo. Reconvirtiendo a las personas cristianas apostólicas romanas en tecnocientíficos expertos en el Big Bang, como si fuera la Inquisición a la inversa. El quid necesario para quitarle la torrija de encima a Moses. Más para allá que para acá del Comic-Con.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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