Grandes machadas del cine de acción: Misión imposible 2.

Gran machada: “Tú sigue con vida. Te juro que no te abandonaré”.

Con la boca llena, bajo fuego enemigo y el ruido de las explosiones se despide Ethan Hunt de Nhye (Thandie Newton) antes de reventar la pared y arrojarse al vacío de un edifificio de no sé cuántas plantas.

Tendría más cobertura. Darían más de sí, sino fuera por los fantoches de los malos que pululan por la pantalla como peleles, que informa del tiempo exacto que le queda de vida y para traerle el antivirus de Quimera.

Están el bueno y el malo de la película. Cara a cara. Tuya y mía. Duelo de pistoleros como mandan los cánones del cine americano. El agente de la administración pública secreta contra el mal personificado que quiere enriquecerse a costa de la destrucción de la humanidad.

Afloran las rencillas personales. Sería sencillo pegarle un tiro en la sien del malo; pero la película duraría media hora. Hay que justificar el presupuesto y la duración de 120 minutos, añadir el climax. La baza Falta alguien. ¿Qué elemento?. La chica. Implicaciones del corazón. Thandie Newron. Enredos de familia.

De alguna manera, deben justificar la presencia de ella, y sobre todo, el enfrentamiento final y la gran machada. Rehén. Más, cuando el némesis de chichinabo tiene subrayada la apestosa frase a grito pelao’, “Sal niña mala”, continuada con insultos varios como “zorra”, ¿Y éste es un terrorista de élite?, ¿de guante blanco?, ¿hiperclase?. Si parece un barriobajero de los que salen en ‘Callejeros’.

Peor al ser consentidos con la respuesta, tras la correlación de acontecimientos, “no matarás a una zorra que vale 37 millones de libras”. Demuestra el amor hacia Ethan Hunt, su elección, su compromiso y complicidad.

Chispas, balas, cristales rotos, bomba plástica, virus y antivirus son pétalos de rosas, angelitos, claveles, cuerdas de violín, notas arpa pasando por encima de las cabezas de los dos protagonistas, masculino y femenino, porque no les afecta. Los malos dispara que dispara, que Tom Cruise sigue pelando la pava. ¿A quién le importa que me quieran matar?, si tengo una morenaza delante. Juajuajua. 

Él a lo suyo. Acaramelados. Los disparos silban el aire. Protegidos con la espalda en el rincón metálico. Indiferencia, pasotismo… ¿inmortalidad?.

Ethan Hunt/Tom Cruise posee la barrera espacio temporal para exponerle el piropo a su amada y así no matarla por estar infectada: “Nos quedan 19 horas y 58 minutos. Antes de ese plazo tendrás el Belerofonte”. Levantarse, arrojar el explosivo, decir la machada romántica, salir corriendo y saltar agujero abajo.

Si no tuviéramos bastante con la pedantería, el pasteleo y el envoltorio con lazo; Ethan Hunt salta como buen paraca, hace una acrobacia como miembro del Circo del Sol y hace el pino con las orejas con caída libre como Tom Cruise que es.

En el otro bando, el malo de ir por casa tiene asignada otro diálogo más para el recuerdo, después del “¡zorra!”, compensa el insulto con la burla a Nhye al compararla con María Tifoeida de Oz. (¿?).

“Tú sigue con vida. Te juro que no te abandonaré” te hace un nudo en la garganta. La lagrimita inoportuna sale y se desliza por tu mejilla. Ante el festival del humor y el cutrerío anterior, termina dignamente, porque sirve de predecesora para la tercera entrega.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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