Grandes machadas del cine de acción: Misión Imposible III.

Gran machada: “Espera, espera, espera, espera… Te quiero”.

La estructura de las películas de Misión Imposible III es siempre la misma o a grandes trazos bastante parecida la una de la otra. Durante el metraje, van pasando cosas, alternándose escena tras escena, y nunca puede faltar el buque insignia, la más esperada y más espectacular, el momento estelar que define a Misión Imposible, que no es otro que el lanzamiento de Tom Cruise, como el camarero que echa al borracho de la taberna. Esa escena en la que Tom Cruise se arroja al vacío desde el ‘Punto A’, a su suerte y ventura, para alcanzar el objetivo que no sea el ‘Punto B’, que es muerto contra el suelo. John Woo, el director de la segunda entrega, añadió otra escena que sirve para dar rienda suelta a los sentimientos entre el protagonista masculino y la protagonista femenina, cuando te está acribillando a balazos. De lo más inoportuno.  Utilizada también en esta tercera parte.

Para soltarle la frase más universal de la historia ‘Te quiero’, ha descubierto la verdad del tío de la Agencia (el topo). Viajando del Vaticano a Berlín y Shangai.

Guiado por las indicaciones telefónicas de Benji Dunn con google maps, corre 1.500 metros por las calles de Shangai, gritando ‘aparten, aparten’ en chino, dispara a dos matones que pasaban por ahí, deja arrastrarse por los suelos como una mopa antiestática, hace que atropellen al malo malísimo Owen Daiwan (Philip Seymour Hoffman), le da un morreo muy heterosexual antes de morir, prepara y enseña a su esposa en el manejo de armas con unas rápidas clases tipo CEAC , se pone un plástico como los huesos de goma para perros, le da el cable cortado para que lo electrocute y lo reviva al instante usándolo como un desfibrilador. Muy a ‘Alias’.

Tiempo suficiente para explicarle cómo destruir el implante explosivo de su cabeza, quitarse el hueso de la boca, darle las indicaciones finales “Debes hacerlo. No queda tiempo. ¡Ahora!. ¡Venga!” y frenarla previamente al “enciende y apaga… pero apaga” del interruptor. Hacer que padezcamos la tensión y alterar los nervios.

Esa milésima de segundo, milésima de la milésima, ofrece la tregua “Espera, espera, espera, espera…” para soltarle a bocajarro “Te quiero”. Si te vas morir, ¿qué más quieres esperar?, ¿otros 126 minutos más?. Dile lo que tengas que decirle cuando te salve la vida. No antes.

Julia, la amada de Ethan Hunt, ve que el sistema de resurrección no sirve, como enfermera que es, le revive a puñetazo limpio en el corazón. Muy a ‘Perdidos’.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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