Grandes machadas del cine de acción: Rompiendo las reglas.

Gran machada: “¿Es éste?. Su discurso del saltamontes. Sólo me dirá cuatro cosas sobre respirar”.

Y el niñato se pone a respirar, vacilando a su entrenador de Muay thai, con una sonrisa de oreja a oreja como un bobalicón. Tampoco se le puede decir que sea su maestro, porque está película no es ‘Karate kid’ ni nada que se le parezca, y eso que hay diálogos de galletas de la suerte, que no muestra filosofía zen ni el ‘Ki’ ni decoración oriental de una tienda de veinte duros. Si acaso los personajes sin importar o mostrar respeto entre pupilos, rivales, maestros o el que pase por el gimnasio/dojo desprenden testosterona, vaciles y esteroides con un rebufo homosexual en las peleas. Un comadreo un tanto sospechoso a la frase del entrenador: “en cada golpe respira. Fu, fu, fu”… 25 de diciembre ♫. Tonadilla y pausas idénticas al villancico.

Inspira. Bamboleo de cabeza. Smile. Inspira. Contoneo de cabeza. Sonrisa Profident. Derechazo al saco. Ssssccchhhhh. Expira. Dos golpes más al saco. En resumidas cuentas, niñato profundo haciendo de niñato atontado.

El chico, Jack Tyler, llega a primerísima hora al gimnasio-casa del Jean Roque para entrenar y demostrarle al maestro que puede confiar él, que va darlo todo y no piensa rendirse. Lo que es la puta bestia, el referente, el buque insignia por el cual va a sentirse orgulloso. A pesar que habrá una escena donde le decepcionara y otra para resarcirse.

Jack viene un poco tocado de la calle, por lo que empieza a sacudir polvo en el saco de metro y medio (mínimo) de altura sin tener ni idea. Mucho menos técnica. El entrenador se fija en su nuevo alumno, le da unas cuantas pautas, unas pequeñas y breves indicaciones para conseguir un orden, un estilo e instruirle un combo sencillo: tres puñetazos y una patada. El mentor le exige fusionar boxeo con artes marciales.

Como el nivel es bastante bajo, el muchacho se toma a pitorreo las enseñanzas, porque posiblemente sufra el síndrome del emperador. Las nuevas generaciones. Así, así viene el futuro, como prueba patente tenemos la conversación para besugos “¿Es éste?”, Roque replica con la simple pregunta “¿el qué?” y el chavalín se queda tan fresco al responder: “Su discurso del saltamontes. Sólo me dirá cuatro cosas sobre respirar”.

 

Cada uno en su rol, el maestro y la educación deben prevalecer ante los consentidos. “¿Seguro qué merece la pena?” hace cerrar la cremallera a la bocaza al contestón.

Aunque también hay que ponerse en la piel de Jack Tyler, modo pajillero on, tragándose las obras de arte y ensayo de Chuck Norris, los sopapos de Bud Spencer y Terence Hill, escurrir el bulto del vecino Miyagi y las andanzas del pequeño Saltamontes David Carradine en ‘Kung Fu’. Esas referencias de cultura basura son una gran losa sobre las espaldas de cualquier persona que quiera partir cráneos, reventar ojos, sacar tripas y espetar gilipolleces para sentirse un hombre de verdad.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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