Grandes machadas del cine de acción: Snatch. Cerdos y diamantes.

Gran machada: “Tú no te vas a ninguna parte, bola de sebo. Tú te quedas hasta que acabe el trabajo”.

Más o menos. Eso parece decirle Brad Pitt, el boxeador gitano, en un corral a George el guapo. De aquella manera. Como un gangoso o con la boca llena de algodones hasta atragantarse, que le marquen bien los carrillos y supuren los mofletes. Salivando. Besa su escapulario. Su gente se calla. Silencio sepulcral. Empieza el show. ¡Viva el espectáculo!. El otro da unos pasos adelante. Convencido de su fuerza, de su victoria. A por todas. Mickey le esquiva el primer tanteo; rápidamente como contraataque, responde con un derechazo en toda la cabeza. Noqueado, K.o. técnico. El público asistente rodea curioso el cuerpo caído.

Un chispazo. Fogonazo. Ese instante, brevísimo instante, que el mundo se detiene para uno y el objetivo no es otro que ponerte en evidencia. La vida va ralentizada, palpas la esencia de las cosas que están a tu alrededor. Eres capaz de percibirlas.

Entonces la realidad escupe en tu cara y das de bruces en tu error fatídico. Tendrás toda la confianza del mundo, un ego del demonio; pero cualquier acción puede cambiar las expectativas, previsiones o esperanzas que tuvieras. Subestimas al rival y el palo es más duro. Derrotado. Hundido. La moral por los suelos.

Rayos y truenos. La caja de Pandora ha quedado abierta para los restos.

“Más duro que un clavo en un ataúd”, así lo define el Turco. De fondo, suena la canción ‘The Stranglers’, titulada Goldenbrown.

La cámara da vueltas como las mariposas o estrellas en la cabeza inconsciente del boxeador. Guy Ritchie no marea.

El combate comienza con las fullerías del boxeador experto. George le propina dos puñetazos consecutivos. Derecha. Izquierda. Lo tumba. Patada en la barriga. Él no le da respiro. Le machaca el cuerpo en varias ocasiones. Machacando hígado, rompiendo costillas. Arrojándole contra las barreras improvisadas (palés de madera) del ring. Mickey O’Neil aguanta bien los compases iniciales. Con arrojo, más chulo que un ocho, haciendo estiramientos y calentado. Los golpes sirven para entonar los músculos, para encajarlos en su sitio exacto. Bailando “vuela como una mariposa, pica como una abeja”. Colocándose el cuello como las agujas del reloj. Preparado, listo, ¡ya!. La bestia parda. Puñetazo. Campeón de una caravana.

Diccionario tirado-español, español-tirado. Los gitanos confabulados. No se les pilla ni papa. Necesitas un traductor o desgastar el botón de rebobinar y forward del mando. Una vez y otra porque no hay quien se entere de nada. A excepción de la gran machada, puesta donde marcan los cánones, porque es la llave del infierno, que se comprende correctamente y la vocalización es idónea. Hostia al canto.

Como en una partida de póker, los gitanos con Brad Pitt a la cabeza enredan a los dos primos (Tommy y George) para participar en una pelea por la vergüenza y el ridículo de haberse sido timados por una familia de gitanos. Metidos sin comerlo mi beberlo hasta el cuello, arrastrados porque no se coscan ni de una palabra que están pronunciando, donde lo más probable es que salir con los pies por delante.

El alto, gordo y guapo George es una mole a la que adulan y hacen como que le temen, mostrando respeto y chuleándole a la vez. El pobre alucina con el personaje. Desconoce si se está dirigiendo a él cuando habla o está masticando chicle, tabaco o mierda. 

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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