Grandes machadas del cine de acción. Kill Bill: Volumen 2.

Gran machada: “Sabes una cosa puta. Yo soy mejor que Billy el Niño y ahora te tengo a tiro”.

Sabe lo que se hace. Quentin Tarantino lo sabe. Maneja el tiempo de la narración y de la acción. Cuando se espera el duelo contra Bill, interrumpe con el discurso friki de Superman y el suero de la verdad.

“Parecía muerta, ¿verdad?. Pues no lo estaba, pero no porque no lo intentaran. Os lo aseguro. De hecho, aquel disparo, de Bill, me dejó en coma. Un coma que duraría cuatro años. Al despertar, cause lo que en los trailers de las películas suelen llamar una oleada de muerte y destrucción. Hubo muertes. Hubo destrucción. Y obtuve una total satisfacción. He matado a cantidad de personas hasta llegar a esto; pero aún me queda una más. La última, y me dirijo hacia a ella en este instante. Es el único que queda. Y cuando por fin llegue a mi destino. Tengo que matar a Bill”.

Memorándum de la anterior y prólogo del tsunami que se aproxima. Cuatro capítulos para el Volumen 2. Masacre en Dos Pinos. Aparece Bill el día del ensayo de la boda, conocemos a Budd (hermano de Bill) en su trabajo y la vida en una caravana, el campeonato de escupitajos, el entrenamiento de la Novia con Pai Mei en China para salir de la tumba,  la trampa del maletín del millón de dólares urdida por Elle, el veneno de la Mamba Negra, la pelea de las dos zorras en la caravana, la revelación de la muerte de ese viejo bobo, el duelo simplón de katanas, el segundo ojo y la rabieta de malcriada.

Taran, Tarantino nos ha estado mareando, dando vueltas como una peonza,  en el viaje de Beatrix Kiddo (Uma Thurman) con flashbacks, soliloquios en blanco y negro, voz en off, resurrecciones, animaciones, sketchs y marcha atrás con explicaciones existenciales para alcanzar el desenlace final. De los diez capítulos, la película podría abreviarse en en dos, como mucho tres episodios.

Línea directa argumental al Último Capítulo. Cara cara. Bill versus Mami. ¿Me he olvidado de algún nombre?.  Los dos charlan sobre su historia de amor y recuerdos. Le recuerda la misión de Lisa Wong, cuando Bill le pregunta por qué le abandonó con su Bebe.

A veinticinco minutos para que terminemos de ver la película, otra vez para atrás. En una habitación de hotel, con el predictor meado en una mano y la pistola en la otra, una asesina a sueldo llamada Karen Kim revienta la puerta. Hormonas de embarazada a flor de piel. Ése es el principio puesto al final. “Felicidades”.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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