Grandes machadas del cine de acción: Collateral.

Gran machada: “¡Max!. Así me gano yo la vida”.

Después de lo vivido esa noche, es innecesario, sino fuera por el tiroteo, los juegos de luces en la oscuridad, y sobre todo, la suerte.

Destino. Como encontrarse un coyote en Los Ángeles. Tal vez, algo menos común.

Momentos, decisiones, intuición y cruce de personas. Correcto o incorrecto. Sí o no. Esto o aquello. Lo más lejano.

Max y Annie salen por patas del edificio donde trabaja la abogada. El taxista avisa, la pone en alerta, a la mujer para salvarle el culo. Dos plantas más abajo. Las baterías de los puñeteros móviles. Siempre igual. Eso no es el destino, eso es ser inoportuno. Cuando más falta te hace usar una cosa… otra Ley de Murphy. Todo en silencio, excepto por la respiración. La tensión mascada entre los dientes. Las balas vuelan sobre su cabeza.

Al final, Max la rescata y bajan por el ascensor. ¿Calle o metro?.  Nueva opción, nueva decisión. ¿Buena o mala?. Vincent aún sigue con vida. El asesino a sueldo acierta. Adivina por donde han escapado. Lee el pensamiento del taxista. ¿Telequinesis o telepatía?. No, cienciología, que para algo es Tom Cruise.

A correr por los vagones del metro se ha dicho. La mujer delante y él detrás, que será taxista; pero es un caballero, lo cortés no quita lo valiente, y más si salen vivos y matan al malo. Siempre puede haber recompensa. Vincent va tras ellos. La historia no va con abuela que está sentada en un vagón. Ésa en su mundo de ganchillo en horas vespertinas, que seguro que el marido la ha enviado por cualquier tontería  y ésta seguro que ha dicho: “sí, tú espera en casita, que yo aprovecho y voy por tabaco”.

 Jugando al escondite en línea recta. A ver quien se baja del tren o quién se queda dentro. ¿Tú, yo o el de más atrás?. ¿Ahora, luego, más tarde?. El tren vuelve a ponerse en marcha. Así sucesivamente. ¿A qué es desesperante?.

Tom Cruise está hasta los mismísimos cojones de Max, el taxista. A pleno pulmón, “Así me gano yo la vida”. Es el asesino. A mala hostia, empuñando la pistola por el pasillo del vagón. Tú te ganas la vida llevando a gente en tu coche amarillo y rojo, hipotecando tu salario y tus sueños con esa mujer. Déjame hacer mi trabajo, un tirito en la cabeza de la abogada, que voy a cobrar un buen fajo de billetes. Ha llegado el final. Duelo de pistoleros. Hay que acabar como sea. Morir o vivir. Uno u otro. ¿Los dos?. No sería cine ni habría buenos y malos.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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