Grandes machadas del cine de acción: El club de la lucha.

Gran machada: “Sigue así. Sigue en ellos. Ahora una cuestión de etiqueta. Cuando pase quieres que te ofrezca el culo o la bragueta”.

Con pareado incluido.

Así son las parejas cinematográficas. Compañeros policiales, compañeros de viaje, compañeros a la fuerza o compañeros obligatorios o compañeros sin remedio, compañeros de la infancia, locos compañeros, compañeros de fatigas, compañeros por las circunstancias, compañeros de trabajo, compañeros ocasionales, compañeros rivales… Compañeros, compañeros, compañeros.

En la mayoría de estos casos, las relaciones personales tienden a profundizar en el apego del uno hacia el otro, y viceversa. Creando un vínculo muy fuerte entre ambas personas, que debiéndose a unos motivos indiferentes con peso emocional, que les lleve a establecer charlas diáfanas. Habiendo simbiosis. Haya conectividad, fluidez a la hora de ser una ración individual. Interesante y particular.

Captando existenciales personalidades, confusas y psicológicas, que impliquen el supuesto de tener una relación intensa, aderezada en simpatía, alta en valores, con preguntas sobre el sentido de la vida e importantes; aunque sepamos que el mensaje tenga la misma relevancia que hablar del tiempo, la reparación del coche o decir que enfermedad tienes esperando en el ambulatorio.

Todo ese amor tiene un gran problema. Cuando los personajes son del mismo sexo no suele consumarse ese punto de unión especial por gustos, intereses y salvedades no son capaces de llevar a cabo; ya que la amistad está por encima de instintos primarios y afecto. A no ser que estemos viendo ‘Brokeback Mountain’. Son colegas.

El punto de inflexión es la copa de Rubin. La proximidad, la cercanía a la hora de hablar, de mirarse a la cara es irreal e incómoda socialmente. Para cualquier momento, hay que guardar las distancias; sino la relación es cortada de raíz y termina en una fase extraña.

El Narrador (Edward Norton) y Tyler Durden (Brad Pitt) son compañeros de fatigas por el maletín, locos compañeros de pelea, compañeros circunstanciales al coincidir, de viaje en avión y sin remedio que comienzan a conocerse hablando de la vida, profundizando en porqués, sonsacando información, soltando monólogos de aviones y una gracia para relajar la tensión inicial,

Es la presentación de Tyler. El alter ego de Edward Norton o el subconsciente. Insomnio o noctámbulo. Conociéndose en un avión. Pensando que tenía una mujer afroamericana, la teoría de la seguridad de los vuelos, la agudeza y sus folletos.

Tiene que ir al baño. Se levanta de su asiento y pasar por delante de la cara de El Narrador. Tanta charla es lo que tiene, que para dar punto final o punto y aparte.

Hay que hacerlo de tal manera que corte el rollo. La amabilidad pertenece a la educación de individuos.

Camina por el pasillo con su chupa de cuero roja. Una azafata rubia está sirviendo comida más adelante, cerca de la puerta que esconde los servicios, dificultando el paso, y a ella si le pone la bragueta muy pegada al trasero inclinado de la mujer.

Personas de distinto género.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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