Grandes machadas del cine de acción: 21 Black Jack.

Gran machada: “Decepcioné a mis amigos; pero resulta que a ellos, tampoco se les daba mal la matemática básica”.

En un final previsible 30 minutos antes. Recordemos que es ficción, porque nadie vería creíble tomarle el pelo a Kevin Spacey y Lawrence Fishburne.

Tras engañar a Micky Rosa y Cole Williams, estos niñatos preuniversitarios se regodean en el cliché estándar de la cámara lenta (patentado por Michael Bay) por uno de los casinos de Las Vegas, que con un doble giro o golpe de efecto le ponen la pierna por encima a los malvados.

Mostrando su poderío en slow motion de cómo unos mocosos pueden hacerse con el mundo de las finanzas, la suerte y las tendencias mafiosas de los perros viejos de La Ciudad del Pecado. Creyéndose los reyes del mambo. Marcando su presencia dominante con un paseíto. ¡Oh, yeah!. Baila el Moonwalk, de paso.

El protagonista recupera el dinero perdido y a la chica con la ayuda de sus amigos frikis de jersey de punto y gafapastas.

Es vergonzoso y ridículo que unos papas fritas venzan a un actor que ha interpretado a personajes como John Doe en ‘Seven’, Prot de ‘K-Pax’, y especialmente, al gran farsante del cine contemporáneo Roger ‘Verbal’ Kint de ‘Sospechosos habituales’.

En el duelo interpretativo haciendo el mismo juego, utilizando las mismas tretas como la adulación, camelar, relaciones públicas y la arrogancia. El maestro vencido por el alumno. El jedi y el padawan.

Lo cojonudo a tanta verborrea, a dejar en evidencia a unos y a otros, a pasarle el muerto a tu contrincante; aunque no le quede más remedio que devolver el dinero que había en la bolsa, es que tiene los bemoles de volver a entrar en el casino.

Le echan de allí porque ya le calentaron los morros, que ha tenido palabras mayores con el jefe de seguridad, que le amenazaron y que regresar implica más que jugarse el tipo. Digamos que ha “estafado” legalmente al casino, porque lógicamente llevarse la pasta contante y sonante, choca con la política empresarial. Él vuelve a dar por saco. Por si acaso le echaban en falta.

Eso sí, mejor enviar a los recaderos a que hagan el trabajo por ti. Vaya a ser que pringues más de la cuenta. No habría otra salida.

Ben se despide de nosotros haciendo de rey de la jungla, comiéndose los mocos y fardando del amplío currículum que posee: “Saqué un diez en la prueba general de acceso, y un cuarenta y cuatro en la prueba específica. Y tengo una media de matrícula de honor en MET. Creía que tenía toda la vida bien planeada. Pero entonces, recordé lo que mi profesor de ecuaciones no lineales me dijo una vez: siempre hay que tener en cuenta el cambio de variable”, pasando a modo llorón y penoso para asegurar la pensión de jubilación de un matón, “Así que durante mi último año de carrera, me uní a un equipo, y desarrollé una nueva habilidad. Fui a Las Vegas en diecisiete ocasiones para ponerla en práctica. Gané cientos de miles de dólares poniéndola en práctica contando cartas y me lo robaron todo…” hasta terminar como si fuera un nuevo emprendedor del sueño americano en Silicon Valley.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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