Grandes machadas del cine de acción: Transformers.

Gran machada: “Han metido la pata hasta el fondo. Señores, les presento a mi amigo, Optimus Prime”.

Sam y Mikaela buscan las gafas del abuelo Witwicky. Sudando como pollos, no quieren que les descubran los padres de él, que están en la planta de abajo les descubran, y nerviosos por la bronca de los robots en el aparcamiento de camiones hecho jardín.

Los Autobots meten presión al chico. Hablan y hablan. Piden, solicitan y exigen. Se esconden de los padres, amenazan al chihuahua, hacen ruido, provocan terremotos, se electrocutan con los cables de alta tensión y destrozan el jardín.

Los agentes federales llegan en sus todoterrenos negros, interrogan a la familia, creen que ha habido contacto alienígeno, la operación encubierta, extraen pruebas de isótopos y radiación a la casa y al jardín.

Los padres sospechan de su hijo, de su guapísima amiga, de la masturbación, de las puertas cerradas, de las conversaciones solitarias que mantiene en la habitación y de quienes les destrozan el jardín.

Jardín, jardín, jardín, jardín… y jardín. Todo en un jardín de matojos.

Nunca un guión y un escenario habían sido tan concentrado y rentable al jardinero Michael Bay. Alfred Hitchcock sigue vivo con este homenaje a ‘El crimen perfecto’. ¡Pero qué graciosillo es!.

Metidos en un saco, la parejita feliz va con el agente Simmons en el carraco de la General Motors Company a no sé dónde.

Hablando en un supuesto interrogatorio improvisado con Seguridad Nacional sobre el perfil Ebay de Ladies Man 217, la grabación telefónica del coche transformado, el viaje solitario de Bumblebee, las risas jocosas, el poder de una placa, las provocaciones de la modernilla enchironada y la condicional del padre.

La respuesta a los vaciles de los niñatos es echar piropos con amenazas por decirle que va a dirigir el tráfico.

De repente, pasa lo que tiene que pasar cuando juntas una carretera y a Michael Bay. El vehículo choca contra algo, saltan los cristales, los ocupantes gritan con voz de pito, las manos de Optimus Prime levantan por los aires el coche, arranca el coche y otra vez para abajo.

La luz mágica les ciega. Despavoridos. Megan Fox con la boca abierta. Manos en alto, ¡esto es un atraco!. El chico (Shia LaBeouf) se marca la chulería -¿cuánto queda?- como quien expone un anécdota y que ajusten cuentas con el robotico de más de 10 metros.

Poco les durará la alegría a los chavales, “fuera pipas” y meada en regla, al ser rescatados por los Autobots de los agentes del Sector 7.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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