Grandes machadas del cine de acción: Predators.

Gran machada: “¡Ah no!. No. Esta es mi casa de verano. En invierno lo paso en La Riviera. Ahí las escuelas son mucho mejores y los hombres ¡uh la la!. Por cierto no hay de que”.

Sarcasmo para el bocazas. Están atrapados en un planeta de mala muerte. Pasándolas canutas. Muriendo uno a uno como perros. De los miembros del grupo, el metepatas no tiene otra cosa que criticar la casa de salvado. Reposar. El lugar donde van a descansar. Como están las cosas y éste tiene la ocurrencia de mirarle el dentado al caballo.

La envidia es muy mala; aunque sea un “…antro de mierda”. Tengamos mucho, poco o nada. Nos pasamos la vida entera comparándonos con el vecino, con los amigos del colegio, con los compañeros del trabajo o con la persona que se cruza por delante en la calle. Siempre preocupados en aquello que tienen los demás y que no tenemos nosotros. La estúpida competencia.

Si tiene una televisión grande, que si los metros cuadrados de las habitaciones, yo tengo blu-ray y tú dvd no es vintage, mi lavadora es de cuatro programas más que la tuya, quien ha viajado más, quien cobra más y tantas otras.

Numerosas situaciones, cantidades y elementos parecidas o por el estilo como el coche, la ropa, el reloj, el bicho… miles de puñetas más.

Le preparan una encerrona. ‘Predators’ es clavadita al típico de chiste: es un yakuza, un militar israelí, un narco de México, un soldado de Sierra Leona y un preso.

Ponen de señuelo al tontito del grupo, que no lo es tanto, el médico corre como cual conejo en un canódromo o en una cacería.

La diferencia es que los galgos son extraterrestres hechos armarios empotrados que miden más de dos metros y se gastan unas malas pulgas, que ni se rascan la malafollá que reparten. Descontando el factor cancha que parte a su favor.

Apariencias, sólo apariencias. Las cosas no acaban hasta que no acaban. Hasta decir basta. Pensar que han engañado al monstruo con una patética triquiñuela, cuando la realidad es bien distinta. El giro es que el supuesto Predator ha enturbiado la trampa para tomarles el pelo. Hacerse pasar por muerto para hacer fiambre de humanos.

Quitarse la careta.

Ésa es la presentación del nuevo personaje.

“Nolan. El que huyó, y así otro día más vivió”. Versos cantados del estribillo. “Yo soy el que escapó. Ése con el que no se juega”. Y se encuentran de cara la gran sorpresa de la peli, que conecta con las predecesoras.

Tampoco el tipo carbura medianamente. Conversando con el Predator invisible, le debe quedar media neurona, como mucho una. No puede ser de fiar.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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