Grandes machadas del cine de acción: Romeo + Julieta de William Shakespeare.

Gran machada: “O tú. O yo. O los dos hemos de ir con él”.

Las insidias, las rencillas y las porfías traen cola en las dos grandes familias de Verona Beach, Capuleto y Montesco, que arrastraran a la parejita feliz de Romeo y Julieta, dejándoles en la orilla amor, odio y venganza eternamente de las páginas de William Shakespeare.

La sonoridad. La musicalidad de los versos. Tres veces seguidas. “O tú. O yo. O los dos hemos de ir con él”. Soltando gallos. “O tú. O yo. O los dos hemos de ir con él”. Afónico. Chillando como un verraco degollado. “O tú. O yo. O los dos hemos de ir con él”. Con voz de pito o Leonardo DiCaprio tirándose de los pelos de huevecillos.

Continua versando “Soy el juguete de la Fortuna”.

Tebaldo aguanta la pistola que Romeo sujeta contra el frontón de su cabeza. Después, segundos más tarde, es consciente de sus actos y la repercusión en su destino fatídico con Julieta.

Enfrentamientos. El enamorado Romeo contra Tebaldo “el príncipe de los gatos. El valiente capitán de la cortesía. Lucha como quien canta una canción. Lleva el compás, la distancia y la proporción. Hace las pausas mínimas. Un duelista. Un caballero de la primerísima escuela. Primera y segunda causa. La inmortal pasada”. Fue la última pelea. Desencadena por la muerte de Mercutio (Harold Perrineau), que no pertenecía a ninguno de los dos bandos ni a un grupo de música, al meterse en medio del meollo que ni le iba ni le venía. La amistad le condujo al humor sepulcral. Paté para gusanos. Maldice a las dos familias.

Irracionales. Cambios de humor. Sentimientos a flor de fiel. Cabezas locas. Todo porque Romeo (Leonardo DiCaprio) no quiso entrar en las provocaciones de Tebaldo (John Leguizano). Apuñalado. El estúpido no le dice que se ha casado con su prima. Se lo guarda para él. Vaya a ser que le siente mal y en su casa no les agrade que le haya quitado la virginidad.

Segurísimo que cuando le mira la cara, piensa: ‘me he tirado a tu prima, me he tirado a tu prima. Y tú no’. ¿Y tú no?. Perdón. Más bien será ‘¡jódete!’.

Mercutio ve la paliza que le está metiendo por sumisión y cobardía. Éste muere. Romeo pierde al amigo del alma, cuando se va al más allá. Ahora una cosa y ahora otra. Ninguno se pone de acuerdo. Nadie sabe que quiere. Sirocos. Nubes negras. Escenario apocalíptico. Le suda Julieta y la que no es Julieta. Ni funeral ni entierro. A Mercutio que le den por tontaco. Las gaviotas se comerán el cadáver tirado en la arena. Romeo piensa en venganza.

Romeo estampa el coche contra el de Tebaldo que sale volando por los aires. Los dos salen corriendo. Uno se adelanta al otro. Las tornas cambian. Cinco balazos.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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