Grandes machadas del cine de acción: JCVD.

Gran machada: “¿Qué?. Las madres son sagradas”.

Jean-Claude Van Damme pulula como alma en pena. Llorando por las esquinas y quitándose las pulgas de la mediocridad por las paredes. Rasca que rasca el lomo. Adicto a las drogas, arruinado, peleando por la custodia de su hija y dejándose el pastizal en abogados soplagaitas, tragando con películas de bajo presupuesto, ridiculizado en televisión por las paridas que salen por su boca, aguantado a taxistas “supuestamente fans” porculeras y los pitorreos del agente incompetente. Hablando de sus miserias como personajillo en un programa de chismorreos.

Siendo un héroe de carne y hueso, dentro y fuera de la gran pantalla, en la vida real. Cuando unos ladrones de tres al cuarto les da la picotada de robar en una oficina postal y secuestrar a las personas que hay dentro.

La situación, el ambiente conventual entre atracadores y secuestrados, va al traste en el instante que los lumbreras de la policía belga mete a la madre de Van Varenberg (JCVD) por medio para que el héroe de acción –Action Man- se convierta en un antihéroe como plañidera. Desatando la vena emocional, lacrimógena, (actoral), a moco tendido y termine relatándonos su lastimera vida -gesto pa mí, gesto pa’ ti- en un resumen de cinco minutos largos.

“Piedra que cae sobre huevo. Huevo roto”. Muy bien. Con un par. Otro día me lo cuentas.

La conversación entre hijo y madre toma importancia en el ladrón admirador de la estrella cinematográfica. Está relacionada con la discusión que mantiene con el psicópata de la banda “primero quiere joderme y después hacerme llorar”, que repite la apóstrofe del huevo y la piedra hasta olvidarla completamente con la llegada de su muerte. El matón insulta al vigilante cómplice con pamplinas que no vienen a cuento, como si estuvieran en el recreo de parvulitos, que si es más viejo que él, que debe mostrarle respeto, que podría ser el padre (de un tío con barbas) y manda recuerdos con la coletilla final que desencadena el desastre anunciado “porque me follé a tu madre”.

Agujerillo humeante. Burlesca, como en una película de terror, girando la cámara alrededor del cortocircuito cerebral.

De algún modo, debe justificar el disparo en la sien al otro compinche. Todos somos hijos de una madre, ya se lo advirtió Camille.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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