Grandes machadas del cine de acción: La hora más oscura.

Gran machada: “La próxima vez, llamad”.

‘Claro que sí’. No os conocéis. No os habréis dado vuestros números de móvil. Ni estaréis en contacto con whatsaap ni en las distintas redes sociales. Si es la primera vez que os veis las caras, ¿cómo te van a llamar?. Si habéis coincidido porque los cuatro jóvenes han visto una luz encendida en el edificio comunista en el que te hallas refugiada y protegida. Gracias al electricista o fontanero ruso del gato cebado DJ Lance Rock y su cámara de Faraday, la jaula de tiburones.

Además las compañías de telefonía móvil han petado igual que las señales de comunicación en cualquier punto del planeta. Imposible echarle un vistazo a las agendas y teclear el botón de las llamadas. No pidas peros al olmo.

“Vimos una luz”. Ya se os podría haber encendido antes la bombilla. El mundo patas arriba. Unos rayos o unas ondas electromagnéticas descomponiendo moléculas de los seres vivos en cenizas. Polvo somos y en polvo nos convertimos.

Sois los únicos supervivientes que quedan en Moscú o en el quinto pino, y pretendes que unos desconocidos te llamen, te peguen una voz o lo que a ti te venga en gana.

Los pobrecitos que llegan acongojados de la sesión de muerte y destrucción, que se las han visto y deseado y rezado para llegar hasta ahí, y tú como ser humana les recibe a punta de pistola. Una buena anfitriona, sí señora.

Hablando en ruso. Seca y chula.

“No importa. Soy dura”. Es una engreída. Si los cuatro amigos son unos niñatos, la rusa es la criaja mocosa. Tiene respuesta para los adultos responsables. “No soy una niña”. Hace ruidos gatunos cuando está celosa y escucha música con su Ipod.

Ordena y manda. Está muy loca. Una temeraria con multitud de recursos para escurrir los problemas. Toma la iniciativa. “Yo sustituyo a Sasha”. ¿Quién es Sasha?. Nadie la sugestiona para hacer aquello donde no ve salida. Tampoco la inducen. Si no le haces caso, estás perdido. Y lo peor es que no aprenden.

Muriendo uno a uno. Decide separarse del grupo en el piso y las probabilidades son mayores que la de los cuatro y Sergei. Ella ni un rasguño, el resto se va quedando atrás en el camino. No volvemos a ver dos. Desintegrados.

La nueva incorporación se sobrepone a lobos empresariales, a líderes natos, mafiosos mezclados con mercenarios, y militares con submarino propio. Aparece y desaparece.

Es un valor emergente. Una caja de bombas sorpresa. El recurso milagroso para los ineptos incompetentes. Inesperada, impulsiva y saliendo por peteneras. A la hora de la verdad ella pronuncia el canto de la victoria. Segundos de gloria.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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