Grandes machadas del cine de acción. Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet.

Gran machada: “Al fin. Mi brazo está completo otra vez”.

Casi orgásmicas. Sociópata. Psicópata. Poseídamente enfermizo, poseídamente diabólico. Una oda a las navajas. A la plata, al doble filo. Casi suicidas. Demencia. Locura. Buenos tajos. Prende la llama de la venganza, de la muerte y la sangre con voz cantarina: “He aquí mis amigas. ¡Qué forma de brillar!. ¡Qué resplandor!. A la luz sonríe su fulgor. Mi amiga. Mi leal amiga. Háblame, amiga. Susurra, te voy a escuchar. Lo sé, lo sé. Todos estos años sin ver la luz del día como yo, amiga mía. Pero ya estoy en casa y aquí me aguardabais en casa. De nuevo juntos. Haremos maravillas, ¿verdad?. Aquí estás, amiga mía”. Desdobla la segunda navaja. Momento para que Mrs. Lovett (Helena Bonham Carter) interrumpa. ¡No molestes que está en su solo!, ya están robando plano a Johnny Deep. Jodiendo la marrana. Intercalando versos musicales para pisotear el estribillo, my friend. Acercando caricias y arrumacos como una desvalida koala; mientras pone cara de corderita viciosa. El dúo estorba. El paralelismo y los instintos primarios, sexo y muerte. Ella sobando y él queriendo afilar sus herramientas, sus armas, y por añadidura, las extensiones de sus extremidades. “Deja que sienta tu roce. Es exhalar un suspiro”. Imponiendo su ley con anhelos absurdos. “Mi amiga. Mi astuta amiga. Descansad ahora, amigas. Pronto os descubriré un esplendor”. ¡Mira, qué es pesada!. “Afortunadas amigas. Hasta ahora vuestro brillo se debía a la plata. Amigas de rubíes seréis salpicadas. Pronto de preciosos rubíes”. La tía pelma olisqueando el champú y/o la melena de Sweeney Todd. “Seréis salpicadas”. Incordiando hasta el final. La echa de la habitación, y allí en su soledad, la luz ilumina su rostro pálido, para que el barbero se sienta feliz al recuperar sus herramientas de trabajo y expresarlo claramente con la gran machada.

Para la despedida suena música tétrica.

El musical conecta a los personajes con la historia para relacionarlos como el mismísimo círculo de la vida. Trabajo, salud, amor y vida. Hallando la plenitud más completa. Aquello que todos pedimos.

El barbero con las navajas de afeitar. El herrero con el martillo. El cirujano con el bisturí. El leñador y el hacha. La costurera con el dedal y la aguja. No somos nada sin ellas. No somos lo que queremos.

Las profesiones requieren del instrumental para que las personas llamen al trabajo con un nombre propio. Sin ellas no serían felices. Aunque Sweeney Todd, anteriormente conocido como Benjamin Barker, piense darle otro uso más interesante.

Bien atado y bien conectado. Saltando de uno, saltando al otro.

Para enlazar con su amigo Anthony, con el que regresaba a Londres en barco, que es él que se encuentra con su Johanna.

Siguiendo los pasos de su viejo conocido. Tirado y apaleado como un perro, porque está desempleado. Lejos del mar. Lejos de Londres.

Teniendo un trabajo es cuando empieza lo realmente bueno.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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