Grandes machadas del cine de acción: Arde Mississippi.

Gran machada: “Aclaremos una cosa, gilipollas. No se te ocurra confundirme con un cualquiera. Tienes el cerebro en el culo si te has creído que vamos a desaparecer. Nos quedaremos aquí hasta que esto esté resuelto. ¿Qué me dice agente?. ¿Esa pistola es para impresionar o le dejan disparar a la gente de vez en cuando?. Gracias por la cerveza”.

Gene Hackman es el agente del FBI Ruper Anderson. Un perro viejo. Un cabronazo con todas las letras: C-A-B-R-O-N-A-Z-O.

Va de ruta por una pequeña localidad sureña de Estados Unidos. Pateándose las calles y establecimientos del pueblo. Investigando a la antigua usanza. Interrogando, conociendo a la gente y observando hábitos. Tradiciones y costumbres.

Allá donde va siempre tiene encontronazos con los lugareños. Más que menos. Porque se los busca, no porque se los tropiece por casualidad, por mala suerte o porque el destino le juegue malas pasadas y se las tenga guardadas. Le va la caña. Meter caña.

Primero, en la peluquería de mujeres con la manifestación pro derechos civiles en la calle, toreando las preguntas de la solterona chismosa. Haciéndose el sordo, pasando de ella y ofreciendo cacahuetes a las monas.

Segundo, en la barbería. Cuando engancha por banda al ayudante del sheriff para afeitarlo con la navaja. Intercambia papeles con el barbero, y mientras va interrogándolo retóricamente, va pegándole tajos en la cara. Aburrido de la sangre. No le quedan muchos huecos para hacerle más cortes en la piel o para afilar la cuchilla, le da la picotada por zarandearlo en el local de una pared a otra, de un espejo a otro, de una punta a otra.

Deja Clinton Pell agotado, desmayado o inconsciente; virando una vez y otra vez sobre el sillón.

En la tercera y última visita, se presenta en el Club Social del Ku Klux Klan. Vuelve a toparse con el adjunto Clinton; pero en está ocasión, se le encara el palurdo del pueblo. El típico gallito que se cree alguien, más que una plasta, y que es incapaz de sacar la lengua del culo de una vaca. Habla que habla. Largando más de la cuenta. Con la osadía de arrugarle la chaqueta a un agente del FBI. Metiendo la pata hasta el fondo. Únicamente vuelve a la realidad cuando le agarra de los cataplines y cae al suelo como un patán. Gene Hackman bebe un trago.

Adiós muy buenas. Salud.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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