Grandes machadas del cine de acción: El último hombre.

Gran machada: “Se está enfriando el agua”.

Le llamaré Bruce Willis. También dudo que se llame John Smith como las zapatillas deportivas.

Ahí está el tipo. Tan tranquilo. Dándose un baño con los brazos por detrás de la cabeza.  Inmerso en sus pensamientos de voz en off. Peroratas para hacerse el interesante: “como siempre hacía un calor de mil demonios y el viento movía tanto polvo que te lo tragabas. El whisky me ayudaba; pero no quería descuidarme y me pase a la cerveza”. Traguito para dentro. Refrescarse la jeta con el botellín, le llevan profundamente a rematarla con devenires filosóficas “No sé porque pero tenía la sensación de que el mundo se hacía más pequeño. Es curioso cómo se desarrollan las cosas. Por un segundo crees que saldrás sano y salvo, pero acabas pagando un precio. Sin excepciones. Todo el mundo acaba pagando. Incluso un desgraciado como yo”.

Al otro lado de la habitación, los hombres que van a matar a Bruce Willis están esperando a que termine de pronunciar su discurso. Con la oreja pegada a la puerta, escuchando la intensidad concentrada. Verdaderos considerados. ¿Entramos ya?. No, no, por favor. Deja fluir sus ideas. No se enrolla el cabronazo éste. ¿Y para que vamos a entrar?. Seguro que tiene las pistolas a mano y nos mata a todos. No pasa nada. Si no está zumbándose a una prostituta, estará morreando con la amiguita del jefe o como mucho le veremos las nalgas. Me conformo con que no me dé con la chorra en la cara. Tranqui, tío. Está aquí con nosotros Christopher Walken, y aún queda media hora para que acabe la película. Ésta es la parte del clímax final, en la que lo puteamos.

Más chulo que un ocho. Y será la segunda, la tercera vez que le pillan con los pantalones bajados en la habitación del hotel. Ya va siendo hora que te lo esperases, que estuvieras preparado, o por lo menos, vestido. No sé. Posiblemente, sean cosas mías. Para las visitas seguro que es un detalle.

Lo pillan in fraganti (?) con el patito. Las pistolas le quedan muy lejos para liarse a tiros y chapotear agua. A resignarse toca. Suposiciones e intrigas. El mayor inconveniente es la chapa que le suelta Christopher Walker, desdeñando la margarita que ha deshojado el otro. Si consigue salir con vida, va a salir más arrugado que una pasa. Pilila de cacahuete.

Como no le dejan salir de la bañera, le da un tembleque, un acto reflejo, un soplo de aire o ve pasar un muerto. Agua helada.

Ha perdido, ya le toca morir o paliza de campeonato.

Acerca de JrdGarz

De todo un poco.
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